Noticias secretas  ::  Crónicas y comentarios desde la Región y Archipiélago de las Antípodas

13 de julio de 2009

Periodismo rasca ::

por Roberto Castillo Sandoval


Con el bullado asunto del supuesto rechazo de los EE.UU. a la reelección de José Miguel Insulza como Secretario General de la OEA, la derecha chilena ha demostrado una vez más dos cosas. Primero, que los medios de comunicación derechistas, como El Mercurio, ejercen un periodismo que es fácil presa de maniobras comunicacionales ajenas y, segundo, que sus vínculos en el exterior, particularmente en los EE.UU., son de una calidad mediocre, por decirlo de manera caritativa.

Con tal que puedan ubicar un titular llamativo que denigre de algún modo a personas relacionadas con la Concertación, los corresponsales mercuriales (y sus editores) se tragan todo. Hay que reconocer que parecen tener un oído bien desarrollado para la política ficción y que han aprendido a incorporar el lenguaje de la prensa investigativa más seria (“fuentes vinculadas” “fuentes ligadas”, etc.) Pero si bien en el periodismo serio hay una serie de códigos bien establecidos para utilizar ese tipo de atribuciones, en El Mercurio estas frases se convierten en martingalas vacías.

El artículo firmado por Pamela Aravena Bolívar del domingo consiste en un poco sustancioso compendio de citas de fuentes anónimas, mezclado con rumores de pasillo que parecen corroborar asertos que se dan por ciertos sólo porque la periodista lo afirma.

Con una simple llamada al Departamento de Estado hecha esta tarde, el simple ciudadano a pie que escribe este blog se contactó con la oficina de Thomas A. Shannon Jr., encargado del Buró de Asuntos Hemisféricos Occidentales, y obtuvo la siguiente declaración de una vocera de este ministerio norteamericano:

“The US does not discuss publicly its internal deliberations regarding candidacies por positions within international organizations. The US is grateful for the efforts of the OAS in helping to create a space that has made the current negotiation effort in Honduras possible. We further expect that the OAS will continue to have an important role at the conclusion of the current negotiation process.”
“Los Estados Unidos no comenta en público sus deliberaciones internas relacionadas con candidaturas en organizaciones internacionales. Los EE.UU. agradecen los esfuerzos de la OEA para ayudar a crear un espacio que ha posibilitado el actual esfuerzo de negociación en Honduras. Esperamos en el futuro que la OEA continúe desempeñanando un papel importante en la conclusión del actual proceso de negociaciones”.

Y eso era todo. Diga lo que diga El Mercurio, no hay una posición oficial del Departamento de Estado con respecto a la reelección de Insulza a la OEA, y cualquiera que lo afirme está faltando a la verdad. Bastaba una simple llamada telefónica para aclarar dudas o confirmar lo que se oye a medias en algún pasillo o en el circuito de cócteles de algún think-tank de Washington DC.

No habiendo otro candidato más que Insulza en carrera, no tiene ningún sentido que el Departamento de Estado queme cartuchos innecesariamente, ni tampoco que arriesgue por segunda vez una humillación como la que sufrió Condoleezza Rice al promover a último minuto una candidatura fantasma para impedir la llegada del chileno a la OEA.

Al final del artículo del domingo en El Mercurio, viene una sección que confirma que la intención, más que informativa, es propagandística. Ningún medio de comunicación respetable en EE.UU. usaría como fuente de autoridad las declaraciones de un centro de investigaciones tan ligado a la ideología ultraconservadora como el Hudson Institute.

Esta organización fue fundada nada menos que por el futurólogo Herman Kahn, autor intelectual de la teoría de la guerra nuclear “ganable” en la época de la Guerra Fría. El cineasta Stanley Kubrick se inspiró en parte en este genio para crear el personaje del Dr. Strangelove, el ex-nazi al que se le escapaba la mano en un saludo hitleriano cuando se entusiasmaba con los cohetes atómicos. Kahn no se arrugaba para declarar que el mundo después de una guerra atómica sería perfectamente habitable. Aun con la “megamuerte” (palabra con que designaba un millón de muertos, en un juego de palabras con “megatón”), Kahn decía que la humanidad podía continuar después del intercambio masivo de misiles nucleares. No era verdad, decía, que los sobrevivientes de un holocausto atómico iban a envidiar a los muertos. La contaminación no iba a ser más que una molestia con la que la humanidad aprendería a vivir. Proponía que después de la guerra se le diera el alimento contaminado a la población de más edad, razonando que se iban a morir igual, probablemente antes de que los mataran los lentos cánceres de la radioactividad. Y en cuanto a los defectos y deformaciones causadas por la radiación, Kahn tampoco se preocupaba, argumentando que la mayoría de la gente no iba a tener esos problemas. Lo racional era distribuir contadores Geiger para que cada persona dosificara en plena libertad su propia exposición a la radioactividad, sin imposición gubernamental. “Las autoridades norteamericanas estarían dispuestas, entre otras cosas, a aceptar el alto riesgo de un porcentaje mayor de nacimientos defectuosos si eso significara que no se le iba a entregar Europa a la Rusia Soviética,” escribió con toda certeza en su obra magna Sobre la guerra termonuclear.

El Hudson Institute promueve el legado de los geeks derechistas como Kahn en varias áreas de conocimiento, llegando incluso a tener un Centro de Estudios Latinoamericanos. Este centro consiste básicamente en una persona, su director, tan dogmático como Kahn hubiera querido, obsesionado con los peligros que se incuban en América Latina: los diablos del populismo, del indigenismo y hasta del islamismo. Así como Kahn creía en que los problemas con la radioactividad eran sicológicos –la náusea es psico-contagiosa, decía—, el costarricense Daremblum advierte que China, Rusia e Irán están gestando una silenciosa colonización de América Latina. Chávez y Evo Morales son la quintacolumna, y gente como Insulza son los ayudistas. “Un golpe para la democracia” se titula su columna de reacción al golpe de Honduras. En este tipo de fuentes se apoya El Mercurio para dar su información. Un par de datos más para caracterizar al Hudson Institute: entre sus miembros y asociados se encuentran distinguidos personajes como Alexander Haig –otro modelo para Dr. Strangelove—el juez ultraderechista Robert Bork, y “Scooter” Libby, asesor de G.W. Bush. Otros famosos incluyen a Richard Perle y Douglas Feith, dos de los cerebros de la invasión de Irak.

No es ninguna novedad que en El Mercurio se haga periodismo de baja calidad. A pesar de que sin duda hay buenos periodistas en ese diario, y de la presencia de voces como la de Carlos Peña en la página de opinión, la agenda ideológica del diario de Agustín se impone sobre cualquier estándar ético, especialmente en épocas de intranquilidad política para los sectores identificados con el diario. El problema de fondo, sin embargo, no es El Mercurio. Lo más preocupante de esto es que la prensa de la derecha anticipa de algún modo la gestión que llevaría a cabo un putativo gobierno de la Alianza por Chile. El periodismo rasca profetiza una gestión de gobierno mediocre e ideologizada. Detrás de una fachada de seriedad, la derecha chilena repite su movida clásica de comunicarse solamente con quienes tienen afinidad ideológica y con quienes promueven la agenda social conservadora de sus sectores integristas. Este grupo de gente, ya sea en círculos académicos o políticos, se caracteriza por su dogmatismo y por un nivel de prestigio secundario, cuando no derechamente dudoso. Con todas las críticas que se le pueden hacer a la Concertación, lo cierto es que los contactos diplomáticos, políticos, académicos y tecnológicos que ha forjado en el extranjero son de un nivel promedio alto. La derecha chilena, sumida en su mediocridad conservadora y provinciana, se las arregla para identificarse con interlocutores tan desprestigiados como el fantasmagórico partido republicano de Sarah Palin, o tan marginales como el Hudson Institute. Lástima para ellos que Jesse Helms, principal aliado de la derecha chilena en el Senado norteamericano, hace rato que se revuelve en su tumba, agradeciendo no estar vivo para tener que aguantar a un afroamericano de presidente y a una OEA que, al parecer, se manda sola.


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26 de junio de 2009

Michael Jackson vuelve a Indiana ::

por Roberto Castillo Sandoval

La ciudad donde se crió Michael Jackson, Gary, en el estado de Indiana, tiene algunos apodos innobles, como “el sobaco del Medio Oeste” y otros más ofensivos y odoríferos. Es una ciudad fea, es cierto, aunque hay que decir que la mayoría de las ciudades medianas de esa región norteamericana son igual de feas. Pienso en Akron, Dayton, Fort Wayne, y hay otras de cuyo nombre no quiero acordarme, ciertamente más hediondas y dilapidadas. Gary por lo menos tiene la gracia de estar cerca de Chicago y de haber hecho de su ruina una especie de fama. La ciudad fue un centro acerero que declinó mortalmente en los años 60, justo en la época en que se hacían famosos sus hijos más ilustres, Los Jackson 5. Cuando los norteamericanos hablan de la declinación de sus ciudades, se refieren en código a la huida en masa de los habitantes blancos hacia los suburbios y a la subsecuente transformación económica, social y cultural del entorno urbano. Gracias a la así llamada “huida blanca” (white flight), Gary se convirtió en la ciudad de su tamaño con mayor porcentaje de población negra en los EE.UU. , y en una de las más pobres, violentas y dominadas por las mafias de traficantes de droga.

Los Jackson 5 se escaparon de una Gary que se negrificaba, y ahí comienza la narrativa fascinante del blanqueamiento de Michael Jackson, con una primera etapa en el espacio liminal de Motown, esa especie de balneario musical lejos del apartheid de la vida real, configurada para que los blancos pudieran acceder, sin mayores conflictos de conciencia, por el precio de un vinilo de 45 rpm o de una velada con Ed Sullivan. El fenómeno de Michael Jackson nace en ese territorio extraño en el cual la cultura afroamericana puede ser apreciada por la etnia dominante como algo familiar o bien exótico, pero jamás como algo soberano, inapropiable, ajeno. Menciono esto porque no se puede hablar de Michael Jackson sin hablar de raza en los Estados Unidos. Me corrijo: Quiero decir que no se debería hablar de su importancia en la cultura popular sin hacer referencia extensiva y constante a la historia de las relaciones entre blancos y negros en es[t]e país. Lo que he visto hasta ahora en los obituarios y lo que he oído en conversaciones es que ése es el aspecto que queda fuera, a veces explícitamente.

Michael Jackson, según la mayoría de los comentaristas, era un uniter y no un divider en el tema de la raza. Pero ver al fenómeno Jackson bajo el prisma de las relaciones raciales inmediatamente revela lo superficial de esa visión integradora. En un obituario notable, Marisol García menciona con su perspicacia habitual a la primera esposa de Jacko, Lisa Marie Presley, el nexo entre el rey del pop y el rey del rock-and-roll. La figura de Presley, sin embargo, nos provee mucho más que la anecdótica similitud entre los apodos, el talento, el estilo de vida, y el estilo de muerte de estas dos mega-estrellas. El éxito de Elvis Presley, y esto se ha dicho tanto que ha llegado a ser lugar común, se explicó en parte por la extraordinaria cualidad de su voz, que la hacía indistinguible de la de un vocalista negro. En una de las primeras entrevistas radiales a Presley se le preguntó en qué escuela secundaria había estudiado. La pregunta estaba diseñada para aclararles a los oyentes que Presley era, de hecho, blanco, porque en tiempos de la segregación todo el mundo sabía quién podía ir dónde. Elvis, de alguna manera, es un impersonator, un transformista vocal que podía "hacer" gospel y boogie-woogie sin remecer el orden y las jerarquías raciales amenazadas por el movimiento pro-derechos civiles. La Memphis de Elvis, no nos olvidemos nunca, es la Memphis de Martin Luther King. En cierto modo, la cara de Elvis es la cara del minstrel show, el hombre cantando en black-face. La figura de Michael Jackson responde a todo eso, y por eso hay que tomar en cuenta la performance interminable (insoportable) de su transformación en blanco como un elemento integral de su trayectoria, no como el elemento freak que se extirpa como un elemento extráneo al momento de la autopsia. El desmentido a su neutralidad racial o a su capacidad de evocar lo que los gringos llaman "ceguera de color" (color blindness) está tallado en su propia cara, en la estructura ósea de su rostro deshecho a cincelazos, en la manera en que en su música se disponían con tal cuidado los acentos de la tradición musical afroamericana, y en ese pinchazo final que se hizo en su piel desteñida, para aplacar quizás qué dolores.

El hijo predilecto de Gary nunca más volvió a las ruinas oxidadas de su ciudad natal, a pesar de que lo prometía en una canción: I’m going back to Indiana, Indiana here I come, desilusionado de Hollywood y de su gente linda con anillos de diamante. Pero murió en Sunset Boulevard, que es el lugar más lejano que existe a Gary, Indiana.


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comentarios:[1]

Blogger A J Escandon escribió... /

Muy buena columna. Genial el "es[t]e país".

3:32 PM

 

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8 de junio de 2009

La cabeza de Pellegrini ::

por Roberto Castillo Sandoval

Cómo se le ocurre a Pellegrini confesar en público –él, que siempre ha sido tan medido—que su sueño siempre fue el de llegar a dirigir el Real Madrid. ¿Qué pasa si le va mal? El problema es que si queda mal el Ingeniero, queda mal Chile, justo para el bicentenario, como me escribe un amigo muy patriota. No es prudente reconocer anhelos tan altos, porque la caída es más dura. Los fracasos en miniatura no duelen tanto como los estrepitosos. Por suerte, la mayoría de los nuestros son de los primeros, en consonancia con nuestro destino de Liliput. Tenemos dos siglos de historia política y deportiva para comprobar que los cataclismos nos llegan a ritmo pausado, menos de uno por generación. Viva la longue durée.

Con las declaraciones de Pellegrini en presencia de Di Stefano, que para los madridistas es como hablar en presencia de Jehová, el mundo se nos puso un poquito más cuesta arriba. De ahora en adelante, ningún chileno va a poder mirar un partido del Real Madrid sin que se le encoja el corazón con cada pase trunco, cada ocasión de gol desperdiciada, o cada embate del enemigo, quiero decir, rival. Cada fin de semana va a sentirse como una semifinal.


Gracias a la conjunción de sus méritos y los recursos inmoralmente copiosos de su nuevo club, Pellegrini nos entrega algo inédito en el fútbol chileno: la posibilidad aterradora de ir más allá del triunfo moral o del eterno destino nacional del casi-casi. Porque una cosa es que haya un jugador chileno en un equipo europeo grande, pero otra cosa muy distinta es que un chileno sea responsable de la suerte de un club como el Madrid, sobre todo en un medio donde las cabezas de los entrenadores despedidos se usan como pelotas de entrenamiento.Si rueda la testa de Pellegrini, acordémonos de que va a ir envuelta en la estrella solitaria, de lo que se deduce que a nuestra imagen-país no le conviene que les vaya mal a los merengues. Como lo dijo Bielsa, Pellegrini es la carta de presentación de otros entrenadores formados en Chile. Palabra de loco, alabado sea.

Ante este trance histórico no nos queda más alternativa que tratar de pensar positivo. Al forzarnos Pellegrini a meternos en estas ligas, tal vez nos haga entender de qué se trata el fútbol de verdad. Me refiero a un fútbol en el que ganar es una posibilidad tan cierta como la de perder o, si nos ponemos un poquito más radicales, un fútbol donde la derrota es una anomalía inaceptable y las victorias son la norma; es decir, lo opuesto del deporte chileno.

Hay que recordar que Pellegrini poco le debe a Chile. Como jugador, uno que lo vio tiene que decir que era tronquelini. Como técnico, se hizo la mano llevando a la U a los potreros y a la Católica a las puertas del casi-casi. No fue profeta en su tierra. Al contrario, la prensa chilena atribuyó sus triunfos en Ecuador a un milagro, en San Lorenzo a la suerte, y en River al plantel. Es la misma prensa que ahora le quiere colgar la tricolor al cuello, y que luchará como porrista desesperada contra la niebla de angustia que ronda el Bernabeu. Líbrala, líbranos, Ingeniero, de un guaracazo contra los postes, ahí donde siempre se nos quema el pan.


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comentarios:[4]

Anonymous Anónimo escribió... /

Pellegrini no se va a prestar para cosas raras, por eso no va a volver nunca a entrenar a Chile.

2:14 PM

 
Blogger Ricardo Castillo Sandoval escribió... /

La que se va a venir abajo es la Chile y no Chile, si le va mal al "dos metros de tela azul" como decía la "estadio" ---

menos mal que soy uno de esos chilenos que le da una güea el fútbol de clubes ...

6:16 PM

 
Blogger javier escribió... /

Hola navegando por la red me encontré con tu blog que seguramente esta muy bueno, pero me es imposible verlo a todo, es por eso que te mando un saludo y espero que le sigas poniendo tantas ganas como hasta ahora. Hasta pronto.


Firma: http://lomascodiciadodelplaneta.blogspot.com

3:13 PM

 
Blogger José Luis Contreras Muñoz escribió... /

El triunfará en el Real,no cabe duda

12:19 PM

 

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